domingo, 22 de octubre de 2017

Corre Kast, por favor, corre. No pares.

                                Éste hijo de inmigrantes alemanes no se detiene. Cuál atleta germano lleva entre sus manos el testimonio que carga los sueños de millones de chilenos . Entre esos sueños está en vivir en un país libre, sin miedos y sin que el estado intente manipular nuestras vidas por medios de ideologías que fueron un fracaso de antaño.
                                Yo soy uno de esos de millones de soñadores, que cada día despierta pensando en cómo podemos arreglar éste desastroso legado que nos ha dejado la presidenta Bachelet. Soy uno de esos afortunados, que pudo nacer sin que hubiera una ley que estimulara el exterminio de la vida del inocente. Ustedes son también otros bendecidos, que tuvieron el privilegio de nacer sin que nadie los quisiera eliminar.
                              Sin embargo, son miles o tal vez millones de chilenos que no tengan los mismos privilegios que nosotros. Son esos pobres inocentes que claman la Justicia que viene del Cielo. Y Dios escucha, y muchas veces pone medios humanos para llevar a cabo sus planes que la Divina Providencia pone en nuestros caminos. Hoy el medio político para defender esas vidas inocentes es José Antonio Kast. Mañana serán otros, que al igual que Kast defiendan la ley de Dios.
                             El silencio de los inocentes, su sangre sin mancha, exige justicia. Para muchos, esa justicia parte en la pérdida de prilegios políticos de aquellos que atentan contra la vida. Justicia humana, luego vendrá, la justicia divina, la eterna, aquella que atribuye a cada cual lo suyo según sus obras.
                          Cuando menos se pensó, surgió la esperanza, en medio de una gran desesperanza. No importa en qué momento llegue, pero es deber nuestro nunca perder la esperanza. Para los católicos, esas tres virtudes teologales,Fe, Esperanza y Caridad, están unidas hasta el final de nuestras vidas, ellas son nuestro distintivo.
                            Es el momento de salir de la inercia, por ello hago un llamado a todo el pueblo católico para que salga de su modorra y apoye en ésta oportunidad a José Antonio Kast, que corre y corre hacia la meta presidencial sin que nadie lo detenga.

sábado, 21 de octubre de 2017

El incómodo Kast.

El incómodo Kast
Autor: Carla Ruiz y M.J. Ahumada
La candidatura del ex militante UDI ha sido tema obligado en las últimas reuniones del comando de Sebastián Piñera. Y es que aunque está lejos de amenazar el lugar de privilegio del ex mandatario en la carrera presidencial, sí puede ser perjudicial en la ventaja que éste pretende tomar en la primera vuelta respecto de su más cercanos contendor, Alejandro Guillier.
El incómodo Kast

Creo en Dios. Creo en la patria. Creo en la familia. Apenas José Antonio Kast termina de pronunciar esas palabras, los más de 200 asistentes al foro empresarial Enade 2017 estallan en aplausos. Lo hacen mientras Kast está en el podio, mirando sus apuntes, esbozando una leve sonrisa con sabor a triunfo, disfrutando el momento. Los aplausos, algunos rayando en la euforia, siguen.
-No creemos en un Estado grande. Quiero funcionar, no quiero más burocracia. Quiero bajar los impuestos.
De los 20 minutos que dura su exposición, José Antonio Kast no es interrumpido ni una, ni dos, sino 17 veces por los aplausos de los empresarios. El mismo Kast que sólo minutos antes se paseaba por los pasillos de CasaPiedra con una carpeta transparente y de borde azul en la mano, casi en solitario. El mismo al que no persiguieron los flashes, como a Sebastián Piñera apenas llegó, y el mismo que no vino apoyado por un gran grupo de políticos, como Carolina Goic.
Apenas Kast termina de hablar, la ovación del público retumba en las paredes.
Abajo, a apenas tres metros del candidato independiente de la derecha, está parte del comando de Chile Vamos. Todos perplejos ante el ex UDI que, con un discurso sin matices y con su corbata perfectamente anudada, de brillante amarillo dorado, ha conseguido opacar a todo el resto de los expositores, incluido Piñera.
Es Kast, el incómodo Kast
En las últimas semanas, el nombre Kast se instaló en el comando del ex presidente. Hasta ese entonces, el ex mandatario sólo había tenido una serie de declaraciones cruzadas con el diputado, pero éste comenzó a hacer llamados públicos para que militantes UDI lo respaldaran el 19 de noviembre y -a esta altura- son varios los que reconocen que el parlamentario ha logrado despertar a un sector radical de la derecha que para muchos estaba más bien “dormido”. En esta línea, hay quienes advierten que Kast está conquistando el electorado del mundo militar y evangélico, que durante las primarias de Chile Vamos estaba en manos del entonces aspirante Manuel José Ossandón.
Una de las primeras en advertir la necesidad de salir a enfrentar a Kast fue la presidenta, Jacqueline van Rysselberghe. En una de las habituales reuniones de Piñera con los presidentes y secretarios generales de Chile Vamos de los lunes, la senadora le planteó al ex mandatario la necesidad de concretar más gestos al mundo de militares en retiro. Quienes estuvieron en la cita aseguran que Piñera se negó, argumentando que la real pelea de votos está en el centro político. El ex mandatario también le aseguró que su programa tiene iniciativas importantes para el sector por el que abogaba Van Rysselberghe: no cerrará Punta Peuco, levantará un proyecto para que todos los enfermos terminales cumplan sus condenas en sus casas y modernizará la carrera militar.
A la senadora se sumó el secretario general de RN, Mario Desbordes, quien días después y, en la misma instancia, le comentó a Piñera la posibilidad de hacer más guiños, esta vez para el mundo evangélico, principalmente en materia de principios. La respuesta fue la misma: se gana conquistando el centro político.
A pesar de la reticencia del ex mandatario, los partidos activaron sus gestiones. La senadora UDI Ena von Baer es la encargada de mantener los lazos con el mundo evangélico, labor que también cumple Desbordes, candidato a diputado por el distrito 8. Los militares en retiro, en tanto, mantienen reuniones con la propia presidenta UDI.
En medio de la incomodidad creciente de sus ex socios, Kast ha aumentado su ofensiva en contra de Piñera y no pocos quedaron indiferentes en su exposición en la Enade, cuando en medio de risas y aplausos, mostró lo que para él es el real legado del ex presidente: la imagen de la Mandataria, Michelle Bachelet, recibiendo la banda presidencial de manos de Piñera.
El candidato de Guzmán
Ocurrió en 1984. Uno de los muros del Campus Oriente estaba cubierto por una tela de color rojo intenso. Pero no era cualquier bandera, y José Antonio Kast, estudiante de primer año de Derecho en la UC, apenas la vio decidió sacarla. Era una bandera del MIR, el Movimiento de Izquierda Revolucionario.
-Llegó a mi sala con una tela inmensa, de dos metros y medio por uno y medio, y me dijo: ‘¿Me puede guardar esta bandera? Estaba en el patio y yo no acepto que en mi universidad haya una bandera del MIR’. José Antonio es tímido, pero una persona muy valiente. El tema de la bandera demuestra su determinación. Aún la tengo guardada -dice Gonzalo Rojas, abogado y profesor de la Universidad Católica.
En esos años, Kast ya participaba activamente en el movimiento gremial. Aunque, dice Cristóbal Orrego, uno de sus amigos y compañero de generación, no tenía el desplante de hoy. Pero aunque era tímido y capaz de ponerse colorado por una simple broma, asegura Orrego, el actual diputado fue siempre muy claro para decir lo que pensaba. Siempre defendió sus ideas, las mismas que lo acercaron a Jaime Guzmán.
-Fue de los últimos formados por Jaime -explica Gonzalo Rojas y agrega: -Si hoy Jaime estuviese vivo, sería un caballero mayor de 71 años y, sin duda, José Antonio sería el candidato que le gustaría, porque recoge todo lo de Jaime Guzmán.
Fue en 1996 que José Antonio Kast emprendió un camino de no retorno en la política. Ya por esos años estaba casado con Pía Adriasola -con quien tiene nueve hijos- y vivía dentro de los terrenos de la fábrica de cecinas de su familia, en Buin. Su comuna fue la que escogió para comenzar su carrera política, su primer cargo fue como concejal. Ahí conoció a Andrés Palomer, amigo íntimo que hasta el día de hoy recuerda su primer encuentro con Kast.
-Me habían sacado un parte por un disco ‘Pare’ en Buin y en ese tiempo ya conocía a José Antonio. Era mi amigo, era concejal, así que le pedí ayuda para sacarme el parte. Me miró con cara de espanto y me dijo: ‘Eso que tú me estás pidiendo es tráfico de influencias y es una forma de corrupción’. Ahí me di cuenta de quién era José Antonio. Él nunca te va a decir lo políticamente correcto por hacerse el popular. Te va a decir lo que piensa, te guste o no.
Para algunos, Kast es un conservador recalcitrante, por la defensa férrea de algunas de sus ideas: la defensa de los valores cristianos, la familia, el matrimonio heterosexual, el no al aborto. Eso, dicen sus cercanos, lo ha mantenido vigente desde que comenzó en política. Primero como concejal de Buin, luego como diputado por el distrito 30 (San Bernardo, Calera de Tango, Paine y Buin) y actualmente como diputado por el 24 (La Reina y Peñalolén).
Hoy, a un año de haber renunciado a la UDI, el partido en el que militó por dos décadas, y a meses de haber partido una candidatura independiente de derecha con apenas 850 firmas y luego haberla inscrito en agosto con más 43 mil rúbricas, José Antonio Kast marca cinco puntos en la encuesta Cadem y, en privado, en ciertos sectores no descartan que llegue a 10 puntos en la primera vuelta. Y, según sus cercanos, sigue con las mismas convicciones con que llegó a la política en 1996. Esos ideales, explican desde su entorno, son los que lo acercan a sectores que no tenían un candidato.
-Un nicho de personas que estaban esperando al candidato que tenía que llegar, alguien que está rescatando a la UDI original -explica Javier Leturia, fundador y ex militante UDI y jefe del comité político de la candidatura de Kast.
Uno de esos sectores es, por ejemplo, el grupo de personas que rescata el legado del régimen militar.
Aunque el abogado Hermógenes Pérez de Arce recién conoció el año pasado personalmente a José Antonio Kast, dice que hace 10 años que lo apoya, porque es uno de los pocos que defienden al gobierno militar.
-Es el único. No es un “arrepentido”, ni “acomplejado”, ni “cerebro lavado”. Él representa los valores esenciales: la verdad, la libertad, la ley y el orden. Y es el único que defiende el legado militar. Hay un voto silencioso en favor del legado del gobierno militar que se manifiesta de tanto en tanto. De los militares que conozco, puedo citar apoyos a José Antonio de generales, oficiales y almirantes en retiro, como Cristián Labbé, Guillermo Garín, Santiago Sinclair y Benjamín Opazo.
Los evangélicos son otro de los grupos que se han acercado a la candidatura del ex UDI. Juan Manuel Freire, pastor de la Iglesia de Vitacura, explica que reconoció a Kast como una figura política afín en 2009, cuando el Congreso comenzó a discutir la entrega de la “píldora del día después”. Es, dice, el único político que tiene una historia en temas valóricos, porque siempre defendió los valores de Dios.
-Esta es una candidatura que realmente nos identifica. Hoy no vamos a votar por el menos malo, votamos por Kast porque nos identifica. Pero nosotros no nos sometemos a Kast, nos sometemos a Dios. Mientras esté de acuerdo con las cosas que Dios dice, vamos a estar con él.
Paso en falso
A inicios de septiembre, y en la antesala de la conmemoración de un nuevo aniversario del 11 de septiembre, el comando de Piñera ya había definido la estrategia del “voto útil”. Esta buscaba atraer al electorado del diputado y abrir la posibilidad de ganar en primera vuelta. El diseño consistía en llamar a las personas a no perder su voto y entregarlo al candidato que realmente podía ganar la elección, en este caso, Piñera.
Sin embargo, la irrupción mediática del parlamentario obligó al comité estratégico del comando de Piñera -donde participan el ex presidente, los ex ministros Andrés Chadwick, Cecilia Pérez y Luciano Cruz-Coke, el senador RN Alberto Espina, el encargado programático Gonzalo Blumel y los diputados Nicolás Monckeberg (RN) y Ernesto Silva (UDI)- a reajustar su estrategia, ya que se evaluó como un error salir a responder los planteamientos de Kast y hacerlo aparecer como “víctima”.
El problema es que la votación que obtenga el diputado sí representa un problema claro para el ex mandatario: será clave a la hora de consolidar la ventaja que puede alcanzar en la primera vuelta respecto de su más inmediato contendor, Alejandro Guillier.
Aun así, uno de los análisis que realizó el comité es que Piñera al referirse a Kast sólo le da más tribuna y protagonismo a la candidatura del diputado. Por eso, a partir de esta semana, el ex presidente no se referirá más al parlamentario, evitando cualquier tipo de confrontación con él.
El comité estratégico de Piñera delineó cuatro ideas en torno a Kast: primero, hacer un llamado a la ciudadanía a un “voto reflexivo”, que se elija a aquel candidato que puede derrotar a la izquierda; segundo, que el diagnóstico del diputado es equivocado al pensar que tiene posibilidades de pasar a segunda vuelta; tercero, el balotaje será entre Piñera y Guillier, y cuarto, mientras más votos obtenga Piñera en la primera vuelta, más fácil será ganar la Presidencia en el balotaje.
“Creemos que un porcentaje muy importante que votará por Kast no quiere que haya un nuevo gobierno de la Nueva Mayoría, pero aquella gente que definitivamente no va a votar por Piñera en segunda vuelta, que vote por un parlamentario de la UDI en primera”, señala Van Rysselberghe.
“La candidatura de Kast no sólo contribuye al debate, también va a contribuir a generar un movimiento importante de personas que no irían a votar, pero lo van a hacer porque se sienten atraídos por la candidatura de José Antonio y es evidente que esas personas van a votar por los candidatos de Chile Vamos”, asegura el diputado UDI Arturo Squella, el único parlamentario que ha anunciado públicamente su respaldo a Kast.
En el comando, en tanto, y tal como lo ha transmitido Piñera, se decidió enfatizar la campaña hacia la convocatoria al centro político, en particular en segunda vuelta. La reflexión es que naturalmente una parte del electorado del diputado votará por el ex mandatario en segunda vuelta y un porcentaje -que consideran marginal- nunca marcará su opción.
Estudios del equipo del ex mandatario separan actualmente al electorado en tres grupos: los rojos, que no votarán por el ex presidente; los azules, votos seguros para el candidato de Chile Vamos, y los blancos, caracterizados como los indecisos. El objetivo de Piñera, por estos días, será lograr fidelizar a los electores blancos, los cuales tienen precisamente un perfil más bien de centro.
En el conglomerado opositor -en todo caso- varios ponen los ojos en los oficios del diputado UDI Ernesto Silva, quien surge como la principal carta para ser un enlace entre la candidatura de Piñera y un eventual apoyo de Kast de cara a la segunda vuelta.
Ya termina Enade 2017 y en su intervención José Antonio Kast intenta dejar en claro que su candidatura presidencial es más que un mero testimonio, más que una manera de incomodar.
-Hay que vencer los miedos, vencer los vetos. Nosotros tenemos que ir a todos los espacios, a todos los foros, a todos los debates a defender lo que creemos. Hay que dejar de lado la calculadora, las encuestas, lo políticamente correcto. Defendamos lo que pensamos, lo que creemos. Sigamos nuestras convicciones.
Gran parte de la primera fila de los asistentes se para. Algunos gritan “¡Bravo!”, otros aplauden con fuerza.
José Antonio Kast, el mismo que llegó sin ser perseguido por los flashes que siguieron al abanderado de Chile Vamos en su entrada, se va con todo: con los aplausos, con la ovación, con las cámaras fotográficas retratando los saludos, las felicitaciones, las palmadas en la espalda, con todo lo que Sebastián Piñera no tuvo luego de terminar su presentación.
Kast, el incómodo Kast, camina hacia la salida. Y sonríe.

Kast, el silencio de una mayoría.

                           
                                      Cada vez que recorro las calles de Chile me llevo una gran sorpresa, una gran mayoría de gente dice que va a votar por Kast , pero guardan silencio, todas piden reserva. Francamente no sé a qué le tienen miedo, el fenómeno del electorado es muy peculiar. A ninguno le gusta sentirse públicamente perdedor, sin embargo, todos tienen una decisión tomada para el día de las elecciones, vale decir, votar por José Antonio Kast.
                                        No sé si las encuestas den miedo o atemoricen a la gente o simplemente traten de influenciar el voto. No obstante, lo que jamás podrán hacer es coartar la libertad de las personas. En las urnas está la persona y su visión de país, ninguna encuesta puede penetrar ese espacio tan personal. Los más de mil millones de pesos de Piñera, destinados para la campaña política, no podrán detener el hastío de la gente a manifestar su desconformidad contra la corrupción de la política y de todo el orden institucional.
                       A las personas comunes y corrientes, les cuesta ganar cada peso de dinero como para entregárselo a diestra y siniestra a políticos inescrupulosos que lo único que saben es servirse de la gente y no servir. Ésta es la gran oportunidad para las clases medias y bajas de expresar su enojo frente a quienes consideran los grandes responsables de sus penurias.
                      El narcotráfico tiene aterrorizado a millones de chilenos que viven en poblaciones a lo largo de todo Chile. Para circular en muchas poblaciones de Chile hay que pagar peaje. El incremento de asesinatos y balas perdidas por ajuste de cuenta de bandas rivales es una realidad que se vive a diario. ¿Qué político serio quiso poner fin a esto?, uno solo, su nombre es José Antonio Kast. Su política anti drogas va a ser con dureza y acogimiento. Con ambas a la vez, para frenar éste fragelo hay que hacerlo con la fuerza, y para prevenirlo hay que hacerlo con dulzura, con recursos y buena voluntad.
                Los jóvenes son los grandes afectados y desilucionados del actual sistema político, ellos son las grandes víctimas. Kast recoge las inquietudes de esa juventud y les devuelve la esperanza. No más ideologías antiguas, no más demagogia, no más populismo, no más mentiras. Sólo la verdad, podrá sacar de ésta crisis a toda una sociedad que se encuentra hundida en el fondo de la ignorancia y desesperanza.
                Terminó el tiempo de la mentira y debemos abrir la puerta para la verdad. Para reconstruir el país se necesita mucho trabajo, esfuerzo y perseverancia, sin esas tres condiciones básicas para el desarrollo es imposible levantarse del lodo. Kast promete un gobierno austero y un reducimiento paulatino del estado, porque es el estado precisamente el que sirve como medio de políticos inescrupulosos para estancar el futuro de las personas. Menos estado, más libertad.
                El emprendimiento sólo se concreta cuando existen las condiciones coyunturales que nos da la política. Un estado menos restrictivo y opresivo facilita la creatividad . Una justicia menos injusta facilita la paz, y donde hay paz, las naciones se desarrollan. La diferencia entre países ricos y pobres estriba en su capacidad de organización. Sin orden y organización para planificar las políticas públicas a corto, mediano y largo plazo , se hace imposible el desarrollo.
              Kast no es el candidato del futuro, es el candidato del presente, surgió cuando el país más lo necesita. El futuro depende de cada uno de nosotros, no nos desperdiciemos ésta gran oportunidad, porque tal vez el futuro ya no sea como lo planeamos. Basta ver Venezuela y las consecuencias de su gobierno marxista, no queremos eso para Chile ni Latinoamérica. Se puede evitar el dolor y sufrimiento de millones de compatriotas que viven y están por nacer en nuestra pequeña y angosta franja de tierra llamada Chile.
            Hago un llamado a esos millones de chilenos para que salgan de su timidez y se expresen públicamente para quién representa sus valores y esperanzas. La omisión de muchos permite el gobierno de los malos. Abandonemos la omisión y levantemos una vez más nuestro hermoso país, con paisajes y climas privilegiados que muchos en el mundo les gustaría tener para gozarlos.
             Por último los líderes surgen y desaparecen si no se los valora. Aprovechemos ese liderazgo de José Antonio Kast hoy, el cual se comprometió junto a toda su familia a ayudar a levantar el país. Pía su señora es una de las personas más entusiastas entorno a la familia de José Antonio. El 19 de Noviembre celebraremos una gran victoria, la victoria de David contra Goliat, la victoria de los que no tienen voz contra de los que han abusado de ella.

viernes, 20 de octubre de 2017

Entre Kast y Piñera gana Kast.

                    El fenómeno Kast sigue dando que hablar en Chile. ¿ Qué pasó que se les infiltró a los liberales un político conservador?. La tendencia a nivel mundial es un aumento progresivo del liberalismo en todos los países occidentales. Sin embargo, siempre quedan excepciones a la regla por cumplir. Hoy en Chile aparece éste político desconocido para muchos que habla sin tapujo su posición tajante frente al aborto, homosexualismo y eutanasia.
                   Kast pretende reorganizar el país desde la estructura más básica de la sociedad como es la familia. Los jóvenes quedan deslumbrados ante el nivel de lucidez del político, su claridad conceptual y su exposición parsimoniosa de la realidad marca la diferencia de todo el espectro político que lo rodea. Con recursos muy bajos en publicidad, sin embargo, ha utilizado las redes sociales para exponer sus videos acerca de un popurrí de temas de interés general.
                La mayoría de las personas no se atreve a expresar su preferencia electoral por Kast por miedo a sentirse como aislado de una aparente mayoría progresista. En el fondo de sus corazones siguen al tan vapuleado sentido común. Gente sencilla y humilde, que vive el día a día sabe que Kast les puede devolver algo que perdieron hace mucho tiempo en sus vida, la tan anhelada vida tranquila. Hoy el miedo invade las calles afectando todos los espacios públicos del país. Nadie sale tranquilo de su casa sin tener miedo si va a volver o si le van a robar el fruto del trabajo de toda una vida.
                ¿Qué pasó con Chile después del Gobierno Militar?, una vez vuelta la tan mal llamada democracia, políticos de izquierda se dedicaron por décadas a promover un libertinaje descontrolado que caló hasta lo más profundo a la juventud. Fue allí precisamente donde el país comenzó a experimentar su decadencia moral. Miles de jóvenes comenzaron a experimentar el goce del hedonismo izquierdista, los cuales sin percibirlo terminaron siendo sus esclavos. Panem post circenses
                  La población comenzó a envejecer progresivamente y los jóvenes comenzaron a trabajar cada vez más tarde en sus vidas, postergando su vida laboral lo más posible. Los gobiernos sucesivos de izquierda comenzaron a subir cada vez más los impuestos. Esto hizo que mucha gente pasa de las clases medias a las clases pobres. Cuando asumió el poder el ex presidente Piñera en vez de corregir el mal moral y material, su gobierno se dedicó a afianzarlo más.
                 El hastió de la población no se hizo esperar, casi más de la mitad del electorado no fue a votar el día en que Bachelet se presentaba por segunda vez. Esa apatía y rechazo de esa mayoría silenciosa del país que expresaba su voto castigo le costó todavía más caro al país. Fue castigado Chile con leyes perversas que han socavado aún más las bases morales y económicas del país.
                Tal como se percibe en la calle, el voto protesta dejó su clandestinidad para manifestarse de lleno en la próxima elección presidencial. Las preferencias están claras, Kast lleva la delantera y eso no lo van a detener, salvo, que se incurra en un fraude electoral. Por lo tanto, si Kast desea asegurar su ventaja y predilección en ésta elección debe necesariamente conseguir los 44 mil apoderados de mesa que le faltan.
                 Joaquín Lavín en el año que compitió mano a mano contra el ex presidente Lagos perdió sólo por un voto por mesa. Si tan sólo se hubiera peleado ese voto, Lagos nunca habría sido presidente de Chile.
                 El resto de la campaña debe estar en las mesas, allí se juega lo crucial de ésta elección atípica. A trabajar Kast y su gente, para que éste sueño de millones de chilenos se cumpla.
                                 

miércoles, 18 de octubre de 2017

MORALIDAD DEL VOTO A CANDIDATOS MENOS INDIGNOS.

MORALIDAD DEL VOTO A CANDIDATOS MENOS INDIGNOS Padre Pablo Suárez En este artículo se hace exposición de una discusión doctrinal habida en España a comienzos del pasado siglo, con motivo de las elecciones municipales, zanjada por la intervención de San Pío X. El problema que se les presentó entonces a los católicos españoles, es el mismo que, en circunstancias cada vez peores a medida que avanza la corrupción política y social, se les presenta hoy a los católicos del mundo entero: ¿Qué actitud tomar ante la mentira de la democracia actual, que nos llama a elegir entre candidatos malos, peores y pésimos, contrarios todos a nuestras más fundamentales convicciones, para luego felicitarnos porque ejercemos la «soberanía popular»? El problema es hoy aún más complejo, y al publicar este artículo no pretendemos resolverlo. Quisiéramos dejar muy claro que la finalidad que perseguimos al pedirle esta relación al autor – hijo querido de nuestro Seminario – no es alentar la participación de los católicos en la farsa electoral, porque si hay algo que fue llevando a los Estados cristianos a la catástrofe en la que nos hallamos, fue creer imposible la resistencia a los dogmas republicanos de la Revolución. La finalidad inmediata es la que expresa el título del opúsculo: aportar algunas aclaraciones refrendadas por el Magisterio de la Iglesia sobre el difícil problema moral del voto a un candidato indigno. Y la finalidad última y principal, es que – recurriendo a las palabras de San Pío X con que termina el escrito – “tengan todos presente que, ante el peligro de la religión o del bien público, a nadie le es lícito permanecer ocioso”. Porque ante la enormidad del mal, corremos el grave riesgo de renunciar a la acción, por pequeña que ésta sea, por el bien común de la Patria y de la sociedad. El título escogido para presentar el tema de este trabajo representa una posición concreta de la materia que abordará; no pareciera que esté mal hacerlo así y, con todo, también podría intitularse “Dos artículos y una carta” pues, en realidad, también se trata de eso: por un lado, de dos escritos aparecidos hace ya casi un siglo en una prestigiosa revista católica española, Razón y Fe, y por otro, de una carta del Papa San Pío X, las tres focalizando la problemática aludida. A título liminar, resultaría conveniente formular una advertencia, a saber: que para quien esto escribe, no es del caso convertirse en abanderado de ellas, sino tan sólo arrimar un dato más reputado importante que sirva como elemento de juicio subsidiario para encarar esta espinosa cuestión, con la cual ciertamente tienen que habérselas los católicos contemporáneos. En esa inteligencia, lo más apropiado será hacer como una especie de relación de los acontecimientos, dejando que sean los hechos, las opiniones y los actores mismos involucrados quienes aparezcan en primera plana, como que es en torno a ellos que gira toda la cuestión. *** En la revista Razón y Fe (octubre, 1905), el R. Padre Venancio Minteguiaga escribe un artículo1 anticipándose a las elecciones que iban a tener lugar en la primera quincena de noviembre, señaladas por la apatía y el retraimiento de muchos electores católicos para acudir a las urnas y organizarse para la lucha. Una apatía que se manifiesta por la gran cantidad de abstenciones registradas en elecciones pasadas, pero también signadas por la falta de inteligencia y unión entre ellos. El redactor señala que “los aciertos o desaciertos en las elecciones de ayuntamientos, no sólo se reflejan en un orden de tanta influencia en el bienestar de los pueblos, como es el orden económico, sino en la paz y tranquilidad y buena policía exterior, y aún en el orden más subido, que es el religioso y moral. Y si no, dígasenos: ¿qué es lo que no se puede temer, por ejemplo, de una mayoría sectaria que, apoderada de un ayuntamiento, no respire más que odio y hostilidad contra la Religión, y que proceda sin escrúpulos, como es consiguiente, en cuanto a la moralidad pública?” 1 “Algo sobre las elecciones municipales”. 2 Así, pues, es claro que en su parecer las cualidades de los elegidos representan un factor determinante no sólo en el tipo de políticas que se llevarán a la práctica en el orden natural-material – o económico, como él mismo dice –, sino también y principalmente en el campo de la moral y buenas costumbres públicas1 . De allí que, acto seguido, extraiga la siguiente conclusión : “Dígase lo que se quiera sobre la inutilidad de los esfuerzos hechos en las elecciones, repítase una y muchas veces (y nunca se repetirá lo bastante) que las elecciones no son más que una mentira y una farsa de mal género, háblese (que no faltará materia de hablar) de las coacciones, de los fraudes, de los amaños y chanchullos electorales; decimos que, a pesar de todo eso y a pesar de todas las arbitrariedades y de todos los despotismos caciqueriles, mientras haya alguna manera posible de ejercer el derecho, mientras haya un recurso legal y armas que oponer a las armas de los enemigos y medios para descubrir y poner coto a sus abusos y demasías, es menester que no abandonen la lucha electoral los que sienten arder en su pecho la llama de la Religión y del bien público. Porque el no hacerlo así, es lo mismo que entregar el campo a los enemigos, es decir, a los peores enemigos de la Iglesia y de la sociedad”. Después de discurrir sobre el imperativo de que los católicos estrechen sus filas, deponiendo las cuestiones personales y sectoriales, en aras de los altos intereses que persiguen, pasa el articulista al fondo del asunto, en una aproximación desde las reglas de la teología moral. En primer lugar, se esfuerza en establecer que para los católicos el problema de las elecciones constituye lisa y llanamente una “cuestión de conciencia”. “El asunto que tenemos delante no es asunto libre, porque en esto de ejercer el derecho de votar en las elecciones populares se atraviesa de por medio la conciencia. Potestativo como es el ejercicio del derecho individual de elegir ante la ley civil española2 , mientras no se apruebe el proyecto de ley sobre el voto obligatorio, no lo es, ni lo puede ser ante la ley moral. Porque ¿cómo ha de ser cosa indiferente en el orden moral, que aquí está representado por la justicia legal, el que los ciudadanos miren o no por el bien público, y el que los católicos no se interesen por el bien de la Religión, o que, como católicos y como ciudadanos juntamente, se desentiendan, como si en nada les tocasen, de los daños de la Iglesia y de la sociedad?” Una vez que el autor ha puesto la cuestión en esos términos, rubrica su opinión apelando a la doctrina de reconocidos autores de teología moral. Así, refiere que sin entrar en los casos concretos, en que la obligación de emitir el voto puede ser mayor o menor, e incluso desaparecer por completo, “se puede asegurar con Ferreres que, «en general, los que tienen el derecho de sufragio, están obligados en conciencia a concurrir a las urnas»3”. A su turno, apela a Villada, para quien “rara vez dejará de haber obligación de dar el sufragio en las elecciones, sobre todo municipales, porque rara vez dejará de haber una esperanza prudente de buen resultado” 4. La obligación del católico, no de involucrarse activamente en política, sino la de echar mano de la herramienta electoral en cuanto está a su disposición hacerlo, o, por ponerlo en otros términos, de no sumirse en consciente apatía, la encuentra refrendada en la enseñanza magisterial de León XIII, que en las encíclicas Sapientiae Christianae, y más explícitamente, en Inmortale Dei, no sólo recomienda activamente su uso, sino también advierte sobre las consecuencias que podrían seguirse de no hacerlo. En ese último documento, escribe León XIII que“el no querer tomar parte ninguna en las cosas públicas sería tan malo como no querer prestarse a nada que sea de utilidad común, tanto más cuanto los católicos, enseñados por la misma doctrina que profesan, están obligados a administrar las cosas con entereza y fidelidad. De lo contrario, si se están quietos y ociosos, fácilmente se apoderarán de los asuntos públicos personas cuya manera de pensar no ofrezca grandes esperanzas de saludable gobierno. Lo cual estaría, por otra parte, unido con no pequeño daño de la Religión cristiana, porque entonces podrían mucho los enemigos de la Iglesia y muy poco sus amigos”. Ya hacia el final de su artículo, el P. Minteguiaga desciende aún más al plano concreto, planteando la álgida y discutida cuestión: ¿es lícito votar a un candidato indigno cuando concurre con otro más indigno? Dejemos que sea él quien explique su opinión, recurriendo a una larga cita de su escrito. “La calificación de indigno se limita aquí al candidato hostil a la Religión, como lo es en más o menos grado el liberal en cuanto liberal; por otra parte, la necesidad de votar a un candidato indigno es clara y manifiesta en las uniones de católicos y liberales (...) El célebre caso se ventila en la suposición de que de 1 Valga como ejemplo, entre nosotros, la sanción del “Código de Convivencia Urbana” para la Capital Federal, que autoriza y reglamenta el ejercicio de la prostitución. 2 A diferencia de la ley argentina actual en que el voto es obligatorio. 3 Ferreres, casus conscientiae, de IV praecepto decalogi, cas. 9º. Cfr. Berardi, Praxis confesarii, tract. IV, cap. II, punct. V. 4 Casus conscientiae, t. I., cas. 6º, quaer. 2º. 3 todos modos ha de ser elegido uno de los dos candidatos indignos, y también se da por supuesto que no ha de haber mala intención en el elector católico, intención de que triunfe el candidato indigno, sino únicamente la intención manifiesta de rechazar y de evitar a toda costa la elección del candidato más hostil a la Religión. El reparo y dificultad que se ofrece aquí a la conciencia aparece de bulto y salta a la vista. Porque nunca es lícito hacer un mal para alcanzar un bien; y mal es, sin duda, aunque menor, elegir a un indigno, aunque sea menos indigno. Y esto es lo que hace vacilar y lo que retrae a muchos. Más por el lado opuesto de la licitud aparece y llama a si la atención un principio de prudencia, que, si bien se presta a graves abusos cuando se le aplica mal, es en sí razonable y aceptable aún en el fuero de la conciencia; y aun puede decirse que es una verdad de sentido común y de aplicación diaria en los usos de la vida. Es el principio de que de dos males necesarios, o sea cuando el uno o el otro es inevitable, se debe elegir el menor. «A la razón de la opinión contraria se puede responder, dice Villada, que el principio alegado (de que nunca es lícito hacer un mal para alcanzar un bien) es verdadero si se trata de elegir formalmente lo malo, lo cual nunca es lícito; pero no si se trata del mal material menor en concurrencia con otro mal mayor, lo cual es permitido, porque entonces lo menos malo es un bien formal relativo»1 . Por esto también cuando no se puede evitar el incendio de una casa, se destruye parte de ella para salvar lo restante, y en un naufragio se arrojan las mercaderías al mar para librar la nave, y, lo que más hace al caso, se deja el hombre cortar el brazo o la mano, lo cual de suyo no es lícito, para conservar la vida. En estos casos elegir lo menos malo es elegir lo bueno; es, a saber, la disminución de lo malo, y es mirar e intentar únicamente el bien en el mal que se tolera y se permite. El principio que establece que de dos males necesarios se debe elegir el menor, tiene su consagración en el derecho canónico2 . Veamos ahora lo que sienten respetables moralistas modernos. Pregunta Gury-Ferreres, hablando de las elecciones populares, «si es lícito dar alguna vez el voto a un candidato menos indigno o también indigno»; y contesta con resolución de una manera afirmativa «si no hay esperanza, dice, de la elección de un candidato digno, y el indigno concurre únicamente con otro más indigno, porque entonces la elección de candidato menos malo tiene razón de bien. 3» Y cita, entre otros, en su apoyo al Canónigo Penitenciario Berardi, quien, propuesto el caso, lo resuelve con la misma determinación, y cita a su vez, en su favor, a Aertnys y a Villada4. No es otra tampoco la mente de Lehmkühl: «Dar el sufragio, dice, a un candidato malo con la intención de que salga vencedor, siempre es un pecado grave; porque esto es dar formalmente el sufragio a un candidato malo. Pero dar el sufragio para que sea excluido otro candidato peor, no es pecado, sino que puede ser un bien, con tal que no se apruebe nada de malo en el candidato indigno, porque esto no es otra cosa que dar materialmente el sufragio al candidato malo» 5 . Entre los autores que defienden la licitud nombra Villada al español Lugo, teólogo antiguo de gran autoridad. Es verdad que este moralista habla de las elecciones para los beneficios; pero la misma razón hay para aplicar la doctrina a las elecciones de que hablamos. Pregunta el Cardenal Lugo «si es lícito alguna vez elegir para los beneficios a una persona no digna» y contesta en los términos siguientes: «Nunca es lícito sino cuando no se encuentra una persona digna; porque entonces, para evitar un mal mayor, puede darse el beneficio al indigno, según lo enseñan, con otros, Lesio y Filiucio. Y es lo que se hace en las regiones septentrionales infestadas de la herejía, en donde, para evitar un mal mayor, y para que los beneficios no caigan en manos de herejes, se eligen a veces católicos poco dignos o indignos» 6 ”. La cuestión de conciencia, que es la principal para todo buen católico, parece –en opinión del Padre Minteguiaga- suficientemente aclarada. Adelantándose a las contrariedades que podrían provocar sus ideas, que avalan la sentencia de licitud del voto al candidato menos indigno sólo en el caso en que concurra junto a otro más indigno, pueden conjurarse explicando los fundamentos en que su parecer estriba y definiendo el estado de la cuestión en los términos en que él mismo la ha circunscrito. *** 1 Casus conscientiae, t. 1, cas. 6º, quaer. 5º. 2 Decreti prim. part., disp. 13. c. 1. Duo mala – Dice el título del capítulo: Minus malum de duobus eligendum est. Y continúa: Unde in Concilio Toletano, 8, c. 2, legitur: Duo mala, licet sint omnino cautissime praecavenda, tamen si periculi necesitas ex his unum perpetrare compulerit, id debemus resolvere quod minori nexu noscitur obligare. 3 Casus conscientiae, de 4º praec. decal., cas. 9º. 4 Praxis confesar., tract. IV, cap. II, punct. IV. 5 Casus conscientiae, cas. 139. 6 De Iust., disp. 35, sect. 1, nº 5. 4 En el número de diciembre de la aludida publicación, el R. Padre Villada redacta un artículo 1 a propósito del resultado de las elecciones producidas en noviembre de 1905, en el que además de analizar la suerte de los comicios, se adentra en la defensa de las ideas de su confratre, como más abajo se verá. El autor de la nota revista la situación electoral, ocasión en la cual los católicos en algunos lugares han concurrido juntos a las urnas, mientras que en otros, particularmente allí donde sobresalen los enemigos de la fe, se han disputado los puestos elegibles proponiendo distintas candidaturas, y ello con desatención de los consejos dados por los obispos. No fueron pocos los pastores que dejaron oír su voz mediante cartas e instrucciones, a fin de recordar a la feligresía la naturaleza e importancia de las obligaciones que de uno u otro modo debían arrostrar. Así, el Cardenal Arzobispo de Toledo, en sus “Consejos al Clero y católicos” del 16 de octubre de ese año, apunta que “ante el riesgo que corren los fundamentos del orden, de la autoridad pública y de la sociedad, aconsejamos, y si estuviera en nuestras atribuciones, mandaríamos, a todos los sacerdotes y católicos de la archidiócesis, hábiles para emitir su voto, que acudan con valor y serenidad a depositarle en las urnas a favor de los ciudadanos que, además de elegibles, sean honrados, creyentes y de notoria capacidad para la provechosa administración municipal. Empero para que esa labor tenga éxito feliz, conviene que se ejecute con orden, disciplina y prudencia. Desde luego está indicada la necesidad de (...) presentar candidatos propios, y si no fuere posible la elección deseada de ellos, entrar en inteligencia con las autoridades respectivas, con la mira de sacar el bien que se pueda; no perdiendo de vista la regla teológica de que algunas veces es lícito, por salvar el todo, tolerar la pérdida de una parte, y por librar de naufragio seguro la nave y su tripulación, el tolerar sean arrojadas al mar las mercancías en la medida que dicte la necesidad y la prudencia”. Los consejos del Cardenal Primado tuvieron eco en el resto del episcopado español. Así, los hacen suyos los prelados de Zaragoza2 , León3 , Teruel4, Jaca5 . De su parte, el Obispo de Tortota publica una “Instrucción Pastoral” el 31 de octubre de 1905, en que se explaya como sigue: “Vengamos ahora al terreno práctico. ¿Y a quién hemos de dar el voto en las elecciones, a las que se nos dice que concurramos? De desear es que en todas las poblaciones, donde sea posible, se presente candidatura netamente católica, y donde esta se presente, vótenla los católicos que estimen serlo. Donde no haya candidatura netamente católica, y se presente solamente candidatura llamada liberal, absténganse los católicos de votarla. Pero Donde se presenten dos candidaturas llamadas liberales, una compuesta de elementos que se llaman católicos y otra formada de elementos anticlericales conocidos por su odio a la Iglesia y menosprecio de sus enseñanzas, los católicos voten la primera para impedir el triunfo de los anticlericales, o sea anticatólicos. No les detenga el escrúpulo de contribuir en este caso al triunfo de la primera, porque no les votan para significar que aprueban sus principios o que no les importan para el gobierno de los pueblos, sino para impedir el triunfo de enemigos que hacen alarde de no creer y de combatir a la Iglesia y a sus ministros. En este caso no se hace un mal, sino que se hace relativamente un bien, por cuanto se impide un mal evidentemente mayor. Esta es doctrina sostenida por autores recomendables por su ciencia y sanas ideas”. Estos testimonios de los obispos corroboran el pensamiento del P. Minteguiaga que, según se adelantó, parece haber sido objeto de interpretación incorrecta, y hasta de impugnación por parte de cierta prensa católica. De allí que el P. Villada encare su defensa, articulándola mediante respuestas particulares a las objeciones que ha levantado. Antes que nada, el redactor no cree advertir –como algunos parecen ver- un cambio teórico o práctico en la posición asumida por el P. Minteguiaga y traducida en la obra “Casus conscientiae de liberalismo”. No favorece el liberalismo en ninguno de sus grados –afirma- y a lo más constituye una ampliación del caso allí resuelto. Éste, aún lamentando los estragos que se deparan para España a consecuencia de la revolución mansa, hace presente a los católicos que entre los medios disponibles para combatir esa revolución e impedir su desarrollo, está el voto al menos malo cuando ese medio es necesario para impedir aquél desarrollo, lo cual no es favorecer un mal sino impedir su crecimiento. 1 “De elecciones”. 2 Boletín eclesiástico, 22 de octubre de 1905. 3 Idem, 26 de octubre de 1905. 4 Idem, 30 de octubre de 1905. 5 Idem, 31 de octubre de 1905. 5 Nadie ha contestado al P. Minteguiaga en punto a la necesidad de que los católicos vayan a las urnas y que deben hacer todo esfuerzo posible para presentar candidaturas de frente cerrado; pero lo que parece haber causado escozor a muchos es que no se imponga a los católicos el renunciar al partido a que pertenecen para unirse a otro del cual están apartados, sino que se les consienta permanecer cada cual en el suyo, con tal que todos cooperen leal y eficazmente para obtener el bien que con la unión se proponen, posición que encuentra apoyo en la carta de León XIII “Cum multa”, de donde extrae el siguiente párrafo: “En una cosa deben convenir los fautores de los partidos opuestos, aunque en otras discuerden, conviene a saber: que la Religión católica es menester que en medio de los progresos de las civilizaciones se conserve incólume. Y para lograr este noble y necesario propósito deben todos los que se precian del título de católicos, unidos en estrecha alianza, aplicarse diligentemente, haciendo callar entre tanto las diversas opiniones en los asuntos políticos, las cuales, sin embargo, pueden honesta y legítimamente en su tiempo y lugar defender. Porque esta clase de aficiones, con tal que no repugnen a la Religión o a la justicia, la Iglesia de ninguna manera las condena, sino que, apartada de todo estruendo de disputas, sigue adelante, empleando su trabajo en provecho común, y amando con amor de madre a todos los hombres, sin excepción, pero señaladamente a aquellos en quienes aparece fe y piedad más aventajada”. Tras haber establecido esto, el P. Villada pasa a glosar los diversos reparos ofrecidos a las ideas del P. Minteguiaga, para cuya fiel exposición se relacionarán del modo en que lo son en su propio trabajo. “Veamos ahora las cosas que algunos han notado respecto del mal menor: 1. La llamada “teoría del mal menor”, dicen algunos, siempre y de todas maneras es falsa, por contradecir la enseñanza del Gran Apóstol.” Esta afirmación dista mucho de ser verdad. La teoría del mal menor es corriente entre los teólogos y ninguno de ellos, sin embargo, se atreve a contradecir la enseñanza de San Pablo; señal evidente de que esos teólogos no la juzgan contraria al Apóstol. En las célebres palabras et non faciamus mala ut veniant bona (no hagamos el mal para que se reporten bienes), habla el santo Apóstol, como en otra parte observamos1 , del mal moral o pecado, que jamás puede uno cometer aun para obtener el mayor bien posible. 2. La teoría lícita del mal menor no tiene aplicación, sino sólo cuando hay necesidad absoluta u obligación de optar entre dos males; por eso es lícita la amputación del brazo para conservar la vida. También esto es falso. Siempre es lícito dejarse amputar el brazo para conservar la vida, y no siempre, y de suyo nunca, según los teólogos, es obligatorio hacerlo así; porque no hay obligación de conservar, o mejor, de alargar la vida por medios extraordinarios, como el de dicha amputación; véase, v. gr., San Alfonso, l. 3, n. 372, y Gury, I, I, n. 391. 3. Al menos, aplicada la teoría al mal moral, es inadmisible; porque elegir de dos males morales o dos pecados uno, ya es pecar; y esto es lo que se verifica en la elección del candidato menos malo, que, al fin, es malo. Aquí está el nudo de la cuestión y aquí parece que se confunden dos cosas muy distintas. Una es hacer formalmente el mal moral, o sea cometer el pecado, y otra permitir materialmente que otro le cometa o dar ocasión a que otro peque abusando de ella. Lo primero nunca es lícito; lo segundo puede serlo, como admiten comúnmente los teólogos, si se hace para obtener un gran bien, y por supuesto, sin mala intención y evitando debidamente el escándalo que hubiere. Pues esto es precisamente lo que ocurre en la elección del menos indigno: con ella se le da el oficio, que es como un arma u ocasión de que se teme abusará por su malicia en daño de la sociedad; pero se le da con causa suficiente, es decir, por evitar el mal mayor que vendría de no votarle. Y nótese bien que la malicia de la elección del indigno, cuando la hay, consiste en esto, en dar tal ocasión sin causa suficiente (...) De ese modo explica también el P. Vermeersch la malicia material u objetiva de la elección del indigno, cuando sostiene 2 que «es una cooperación, mediate participantis, bastante parecida a la del vendedor que entrega armas al que prevé que va a abusar de ellas. Puede, por consiguiente, excusarse por causa proporcionada esta cooperación». Así excusan comúnmente los moralistas al que, necesitando dinero y no hallando quien se lo preste, lo pide a un usurero, poniéndole en ocasión de pecar exigiendo interés injusto. Pues en esta ocasión de abusar de su oficio pone por su parte al concejal o al diputado quien le da su voto para tal oficio. Hacerlo sin causa, o pretendiendo el daño que se teme o con escándalo moral, es pecado; hacerlo para obtener un bien relativo proporcionado, como es evitar un daño mucho mayor que haría el más indigno, es cosa lícita. Por lo demás, parece oportuno advertir que los autores de Teología Moral que han tratado, después de la publicación de Casus conscientiae de liberalismo (1884) este punto determinado de las elecciones a cargos públicos civiles, sean administrativas, sean políticas, todos, sin excepción que yo sepa, le han resuelto del 1 Casus conscientiae, t. II, “De consectariis liberalismi”, n. 4 (nota 3), a. 2 Quaestiones de iustitia, n. 91. 6 mismo modo que en Casus, a favor de la licitud del sufragio. Además de Lehmkühl, March, Berardi, Ojetti, Aertnys, Gènicot, Palmieri, etc., citados y seguidos por Il Monitore (Ecclesiastico di Roma), enseña lo mismo Bulot en su Compendio de Teología Moral que acaba de publicarse, Ferreres, Busquet, Noldin, Delama, Muller. 4. Pero al fin, votando al liberal menos malo se fomenta el liberalismo, como echando menos fuego se fomenta el incendio. En rigor, lo que se hace es estorbar se ponga fuego como de veinte con permitir que se ponga tal vez fuego como de dos; lo que no es fomentar, sino amortiguar el fuego; y tanto podrá amortiguarse, que luego sea fácil apagarlo. Y aquí ocurre preguntar: ¿Quién muestra más horror al incendio del liberalismo, el que, mientras no puede apagarle, se esté quedo en su casa, sin hacer nada más que lamentarse y gemir? «Separándose del liberalismo, se dice, negándole toda cooperación, golpeándole y abriendo brechas en sus muros, es como él se desplomará y se concluirá el incendio y la gangrena». Bien; pero ¿cómo se le golpea y abre brecha en él? Porque eso de separarse de él y de negarle toda cooperación formal, no poniendo la meramente material sino cuando le perjudica y evita su desarrollo, eso lo hacen ya todos los buenos católicos. ¿Por qué no golpearle también con la emisión del voto, sobre todo cuando vemos en la práctica a dónde nos conduce la apatía y el retraimiento? En España, como en todas partes, donde ha habido valientes, se ha hecho guerra al enemigo con todos los medios lícitos, usando contra él las armas propias, primero, y en caso de necesidad las ajenas, aunque sean de un enemigo parcial, contra el enemigo común. Esto no es favorecer el enemigo, es servirse de él”. Ya hacia el final de su artículo, el P. Villada invoca a su favor los consejos dados por San Pío X a propósito de las elecciones italianas : “Los individuos particulares – dice – de los partidos políticos podrán ser peores unos que otros, y a veces quizá alguien perteneciente a un partido más avanzado podrá ser menos malo que otro perteneciente a un partido más conservador; pero siempre será de suyo menos malo o más tolerable el que en su programa de gobierno se muestra menos perseguidor de la Iglesia. Esta misma doctrina ha sido últimamente aprobada por Pío X en las elecciones italianas, permitiendo que muchos católicos votasen a diputados más o menos liberales y, por consiguiente, más o menos enemigos de la Iglesia y de los derechos del Papa, a fin de impedir el triunfo de los socialistas y anárquicos que en tales distritos se presentaban. Con razón, por consiguiente, muchos obispos españoles han excitado a los católicos de sus diócesis, según hemos indicado antes, para que amoldasen su conducta en las últimas elecciones administrativas a esta doctrina. Y bien considerada – continúa- es en sí tan razonable y tan conforme al sentido común cristiano, que hasta varias publicaciones católicas contrarias al artículo de Razón y Fe se ven obligadas a confesar: una de ellas, que el principio en que la doctrina se apoya es verdadero, por más que su aplicación en esta tierra de laudable tenacidad y santa intransigencia contra herejes, moros y turcos, sea punto delicadísimo; otra, que tal doctrina es lícita en las elecciones administrativas, y que en algún caso raro para las políticas; lo cual no vemos cómo puede explicarse en buena lógica, puesto que la malicia moral de la elección de un indigno en ambas clases de elecciones es específicamente la misma, dado que consiste en conferir por un voto un cargo público del que se teme abuse el elegido como arma para hacer daño; otra, en fin, parece contentarse con que, admitido el principio, no se aplique sistemáticamente siempre y en todo caso”. Por fin, remata su escrito con dos observaciones: “1ª, que al exponer esta doctrina y al aplicarla como la aplicamos, no es nuestro pensamiento imponerla a nadie, para lo cual ninguna autoridad tenemos; declaramos, sin embargo, que la razón intrínseca aducida a favor de la licitud parece cierta, según los principios de la moral en materia de cooperación, y que no vemos cómo se pueda en conciencia obligar a no votar en el caso de que se trata; 2ª, que en el apreciar a cada caso cuál es mayor mal o bien relativo no siempre es fácil y, por consiguiente, así los electores como también los jefes de partido, y éstos quizá más que los primeros, deben consultar en caso de duda a personas doctas y piadosas y, a poder ser, de autoridad en la Iglesia que, bien informadas del caso en las diversas combinaciones lícitas que pueden ocurrir, sin pasión política y guiadas por el amor sincero del amor y más sólido bien de la Religión y de la Patria, serán las mejor dispuestas para formar y emitir un juicio prudente”. *** El tema de marras tiene que haber causado una amplia agitación en el medio eclesiástico y periodístico católico, por lo mismo que, sea que el Obispo de Madrid haya recurrido a la Santa Sede, sea que ésta haya actuado de motu proprio, el Papa San Pío X juzgó oportuno intervenir en el problema dejando oír su voz oficial mediante una carta dirigida a ese prelado, cuyos extremos son los siguientes: 7 “Al venerable hermano Victoriano, Obispo de Madrid, Arzobispo de Valencia preconizado. Madrid. Pío Pp. X. Venerable Hermano, salud y bendición Apostólica: Ha llegado a nuestro conocimiento que entre los católicos de España se han originado ciertas disputas, que han exacerbado no poco en estos últimos meses las antiguas discordias de partido. Se ha tomado de propósito ocasión para tales disputas de dos artículos publicados en la revista Razón y Fe, acerca del deber de los católicos de concurrir a los comicios para elegir a los que han de administrar la cosa pública, y acerca de la norma que ha de seguirse para escoger entre los candidatos cuando hay competencia. Por nuestra parte, hemos querido fuesen examinados los dos referidos artículos, y nada hay en ellos que no sea enseñado actualmente por la mayor parte de los Doctores de Moral, sin que la Iglesia lo repruebe ni lo contradiga. No existe, pues, razón para que los ánimos de tal modo se enardezcan: por lo cual, deseamos y queremos que cesen por completo las disensiones surgidas y demasiado fomentadas por largo tiempo. Esto ciertamente tanto más lo deseamos, cuanto que, si alguna vez, ahora más que nunca es necesaria la mayor concordia de los católicos. Tengan todos presente que, ante el peligro de la religión o del bien público, a nadie es lícito permanecer ocioso. Ahora bien, los que se esfuerzan por destruir la religión o la sociedad, ponen la mira principalmente en apoderarse, si les fuere dado, de la administración pública y en ser nombrados para los cuerpos legislativos. Por tanto, es menester que los católicos eviten con todo cuidado tal peligro, y así, dejados a un lado los intereses de partido, trabajen con denuedo por la incolumidad de la religión y de la patria, procurando con empeño sobre todo, esto; a saber: que tanto a las asambleas administrativas como a las políticas o del reino vayan aquellos que, consideradas las condiciones de cada elección y las circunstancias de los tiempos y de los lugares, según rectamente se resuelve en los artículos de la citada revista, parezca que han de mirar mejor por los intereses de la religión y de la patria en el ejercicio de su cargo público. Estas cosas, Venerable Hermano, deseamos que tu y los demás Obispos de España aviséis y persuadáis al pueblo, y que reprimáis en adelante con prudencia tales disputas entre los católicos. En prenda de los divinos dones y en testimonio de nuestra benevolencia damos a todos con sumo afecto la Apostólica bendición. Dado en Roma, en San Pedro, el día 20 de febrero, año 1906, tercero de nuestro Pontificado. Pío Papa X. www.statveritas.com.ar

Libertad.

                    ¿Qué es la libertad?, una pregunta difícil de definir, pero que involucra la raíz misma del hombre. Ser hombre es casi sinónimo de libertad. El hombre por ser racional tiene capacidad de elección y deliberación. Nuestro ser racional consiste en tener capacidad de elegir por medio de nuestra voluntad racional.
                     La libertad no consiste en hacer todo aquello que se nos antoja, sino más bien, en elegir aquello que más nos conviene. Por consiguiente, la libertad humana, no es absoluta, si no condicionada hacia el bien. Esa es la clave y la razón principal de toda nuestra existencia. Elegimos siempre buscando aquello que consideramos bueno para nosotros. ¿Pero eso es así tal cuál?, ¿ cómo existen personas que atentan contra sí mismas?. Aquí nos metemos en otro problema más crucial aún, al tema de la voluntad errática, la cual involucra otros aspectos del hombre como son los sentimientos y su estado anímico.
                    Nadie elige algo pensando que es malo para uno, incluso cuando se elije erradamente se hace pensando que esa opción era la mejor. Se es verdaderamente libre cuando se elige el bien, vale decir, cuando se elige todo aquello que nos perfecciona . La perfección consiste en recibir algo que carecemos pero que al recibirlo nos complementa.
                   Por miles de años el hombre sometió a la esclavitud a otros hombres coartando su libertad. El esclavo fue considerado como propiedad exclusiva de otro hombre. El ser humano en ésta mala práctica quedó reducido al nivel de objeto.
                    Hoy en día, en nuestra época contemporánea aún sigue existiendo la esclavitud bajo otras formas de existencia, a saber ; El flagelo de la prostitución, la droga, la ideología política , sectarismo religioso y un sin fin de fenómenos sociales que coartan la libre decisión del ser humano.
                   Es hermosa la libertad cuando se la posee, y es abominable, cuando se carece de ella. Todo ser humano aspira a ser lo más libre posible, todo ser humano desea desplegar alas para poder volar más allá de lo que ven nuestros ojos en el horizonte.
                  Amar la libertad es amar a Dios, causa inicial y final de ella misma. Sólo en Dios podemos alcanzar nuestra verdadera libertad. Cuando más libre se es, es cuando elegimos un bien superior. Como Dios es el bien superior máximo por excelencia, cuando deseamos alcanzarlo, más libre somos.
                 La libertad no es una diosa, la libertad no es algo, es más bien, una cualidad privativa de todo ser racional. Para alcanzar la libertad hay que luchar por ella, hay que valorarla y cuidarla, hay que reconocerla como el bien más hermoso que Dios nos dió en cuanto a nuestra calidad de criaturas.
                Libertad no es libertinaje, libertad no es anteponer nuestro bien particular al bien común. Libertad y razón van estrechamente unidas. Mientras más racionales somos, más libres nos volvemos.
                La consecuencia del adecuado uso de la libertad es la felicidad. Somos felices cuando más libres hemos sido. Felicidad y libertad están unidas a tal punto que no puede coexistir una sin la otra.

Kast el fenómeno Trump en Chile.

                 Político católico de corte conservador, se ha opuesto dentro de la política chilena a todas las avanzadas ideológicas que vienen imperando en nuestro país. Promete mano dura contra el narcotráfico, contra la delincuencia y la inmigración de carácter irracional. Promete construir una gran barrera entre Chile y Bolivia para evitar el tráfico desde ese país a Chile.
                     Cada vez que aparece en televisión sube un porcentaje dentro de las encuestas. Tiene un modo de ser tranquilo, relajado, de cara siempre sonriente y de ideas claras. Uno de sus principales compromisos es defender la familia, la vida que está por nacer y la seguridad de los más desposeídos.  Promete indultar a los militares presos en la cárcel de Punta Peuco y el penal Colina 1.                        Para Kast los militares salvaron a Chile del Marxismo internacional. De hecho, los héroes del 73 son su apoyo gremial para levantar su campaña política. Todo esto ha despertado un sentimiento patriótico por décadas adormecido dentro del colectivo nacional. La vuelta en parte de lo que representó a Chile el Presidente Pinochet se hace nuevamente manifiesto dentro de la política criolla.
                    Los resultados para la próxima elección presidencial del día 19 de Noviembre son insospechados. Chile puede convertirse en el segundo país después de Estados Unidos, donde un político conservador, que nadie apostaba por él, se convierta en el próximo presidente de Chile.
                  Los abortistas, los marxistas y progresistas, por fin encuentran a alguien que los enfrente cara a cara. La mano dura se puede hacer presente nuevamente en Chile. Libertad no es libertinaje, la libertad termina cuando comienza la del otro. Kast no descarta formar un nuevo partido político a fin de formar políticos conservadores para el futuro que viene.
                 La corrupción tiene que terminar, poblaciones enteras actualmente en Chile permanecen bajo el control del narcotráfico. Generaciones completas se pierden por culpa de la Pasta Base. Se hipoteca el futuro de millones de chilenos a causa de un sistema político corrompido por una ideología perversa.
                Si Kast se hubiera consagrado a la Vírgen María su triunfo se hubiera podido asegurar de antemano. Pero, sin duda el cielo está interviniendo en Chile. Que no pase ésta pequeña luz como un cometa que ingresa a la atmósfera y desaparece. El futuro de Chile depende de los buenos chilenos.
                Que Viva Cristo Rey.